FANATISMO. Una palabra, que en el mundo occidental se relaciona con soluciones radicales, a los problemas sistemicos de la sociedad capitalista. Por otra parte, en el mundo oriental el termino se transforma en CONVICCION, lo cual hace, sin lugar a dudas, que tanto el mundo politizado, como el civil, tomen partido por una posición en particular. Las tendencias y la inducción de ambos mundos producen el efecto apropiado en las masas, para ejecutar posiciones de referencia con rivales y sobordinados.

Citando el tema de fanatismo, durante mucho tiempo la comunidad local del software libre, esta luchando por organizarse en pro de una respuesta participativa en la sociedad civil, pero esto no ha sido tarea facil. Aquellos que hemos trabajado en el movimiento desde distintos lugares y escenarios, hemos tomado en algún momento partido por soluciones radicales. Quien diga que la filosofía del software libre radicalizado no fue su bandera durante su conversión, miente. Por otra parte la comunidad local hoy se ve profundamente segmentada en situaciones de lucha interna, que la dividen puertas para afuera.

Porque si, y porque no

Durante fines del año pasado, hasta la fecha Educ.ar la Empresa del Estado ha estado trabajando con el proyecto OLPC (One laptop per child) en pro del uso y el acceso al conocimiento para los colegios publicos de todo el país. Años atras, esto hubiese sido un sueño utópico, pero hoy estamos a las puertas de ese cambio. Estamos a las puertas del acceso al conocimiento digitalizado a través de equipamiento, que puede hacer la diferencia, no sólo por su coste, sino también por la tecnología que contiene.

El sistema OLPC posee un sistema Linux (100% Libre) que permite correr una estacion de trabajos para alumnos altamente funcional y productiva. Ese Linux se llama Fedora Core. Esto permite, que ademas de contar con tecnologías libres, el sistema haya sido desarrollado especialmente para esta "sub arquitectura".

Sin embargo, en algunos sectores del Software Libre, el proyecto OLPC se considera un "plan del primer mundo para destruir a las escuelas del tercer mundo" y destruir literalmente la educación. Este punto de vista de pensamiento, nos pone en una situacion de disconformidad innata dentro de la comunidad, que no permite avanzar en los campos de integración.

Espermos, y creamos, que salir del fanatismo, es la opción que tenemos para apoyar este tipo de proyectos, y no para derribarlos por que atentan contra nuestra supuesta integración local.

por Pablo Bernabé Barrera